martes, 12 de noviembre de 2013

Sobre Canal 9

No sé muy bien que pensar sobre el tema, por una parte los 1.700 trabajadores no serán del todo culpables pero tela marinera lo callados que estaban o los tenían, y lo que están mordiendo estos días. Desde luego, lo  que no es normal es  que una tele así,  de ir por casa, para 5 millones de valencianos que somos, tenga más o menos los mismos trabajadores que la Sexta, Cuatro, Telecinco y Antena 3, juntas. (ver aquí) Enchufismo, no, lo siguiente.

El servicio público lo vamos a perder todos, sí. En realidad, lo perdimos hace tiempo y nadie movió un dedo. Lleva años y años transformado en un altavoz del PP. La deuda que deja el cadáver es de 1.200 millones. Así rápido, salimos a 240 euracos por barba para enterrar el muerto. Eso sí, sin ir más lejos en mi pueblo hay un colegio donde los niños están en barracones. Para eso no hay dinero, hay dinero para Fórmula 1, puerto deportivo para la Copa América, aeropuertos del abuelo y demás mandanga... que en esta comunidad daría para hacer un libro. Para eso, sí que hay tela.

A todo esto, ¿cuando dimitirá un político por la pésima gestión de Canal 9? Me respondo, nunca. 

Dejo este artículo bastante interesante (buenísimo diría yo) sobre el tema de canal 9. 
Vía mi mesa cojea.

El suicidio de Canal 9

Algunos periodistas de Canal 9 han descubierto esta semana que llevan una década manipulando a la opinión pública. El trago ha debido de ser peliagudo. Imagina que llegas un martes cualquiera a la oficina y, de golpe y porrazo, descubres que llevas diez años poniendo cara y palabras a la propaganda de una panda de corruptos medio tarados. Un shock.

Porque, claro, de haberlo sabido antes, podrías haber hecho algo. Podrías haberte negado o, qué sé yo, haberlo denunciado. En última instancia, incluso podrías haber dejado el trabajo, pero, ¿cómo ibas a suponer que estaba ocurriendo algo así? Al fin y al cabo eres periodista, no adivino. A ti te decían di esto y tú lo decías lo mejor que sabías, bien vocalizado y con una sonrisa.

Y eso no es lo peor. O igual sí, vaya, pero no es el único disgusto que se han llevado los currelas de Canal 9 esta semana. Resulta que, al mismo tiempo que se descubrían cómplices involuntarios de la manipulación política, han sido informados de que están a punto de dejar de serlo. Por fin de obra.

Para exponer su desacuerdo con el cierre de la herramienta propagandística en cuestión, sus trabajadores han decidido ocuparla. La consecuencia para el espectador ha sido, como mínimo, sorprendente. Por primera vez, los informativos de Canal 9 han atacado al Gobierno autonómico. Y como la gente está ávida de motines, la audiencia de la cadena se ha doblado. Es normal, después de todo, ¿quién ha visto alguna vez a una televisión autonómica atacando al gobierno que la mangonea? Desde un punto de vista televisivo, es algo tan exótico como un perro en un monopatín o una llama conduciendo un Twingo.

Alguno de los periodistas okupas, arrebatado por el aroma de la libertad recién conquistada, ha declarado que "nunca había trabajado con tanta independencia". Claro que en la entrevista no especifica si lo había intentado alguna vez.

El presidente de la Generalitat, por su parte, dice que él no va a cerrar un colegio para salvar una televisión. Menos mal que todavía quedan hombres con las prioridades así de claras. Imagínate a un niño muriendo en una esquina porque el dinero de su terapia se ha gastado en, póngase por caso, un plano aéreo de las fallas. Ni siquiera la habilidad dialéctica de los líderes de la Generalitat podría justificar tal cosa (salvo que el niño muerto sea moro o negro, en cuyo caso empezarían a surgir los matices).

Y en un giro de trama propio del mejor Mihura, el president, alarmado por la okupación de la tele y los titulares que está generando, ha declarado, con escándalo manifiesto, que los periodistas manipulan. Y no solo manipulan, ¡es que manipulan con dinero público!

No es difícil imaginar a Fabra, cabreadísimo en su despacho, gritando a algún subalterno:

-¡Esos cabrones están manipulando al revés!

Hace diez años, los ciudadanos de Valencia perdieron su televisión. La agonía ha sido lenta y trabajosa, como cualquier proceso en la administración pública española. Esta semana, por fin, Canal 9 ha fallecido. Causa de la muerte: suicidio.

Tenía 24 años y toda la vida por delante.
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A modo de Bonus Track: lo que decía el PP sobre Canal 9 en su programa electoral hace dos años. Click para ampliar y flipar. Vía eldiario.es



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