miércoles, 2 de enero de 2013

Una lección magistral

El profesor de derecho entró en la clase con gesto mas bien antipático. Era el primer día del primer curso. Se sentó. Miró hacia las mesas. Escudriñó a los estudiantes.

Al cabo de unos largos minutos de silencio, sin haber dicho siquiera buenos días, el profesor preguntó el nombre a uno de los alumnos sentados en primera fila.

-Pablo, me llamo Pablo.

-¿Pablo? ¿Usted se llama Pablo? Eso es infame. Váyase ahora mismo de esta clase y no vuelva más.

Todos se quedaron sorprendidos, sin saber cómo interpretar tan inaudita reacción.

Un tenso silencio se extendió sobre todo el aula.

El alumno expulsado, con infinita perplejidad, cogió sus libros, se levantó y salió por la puerta.

Seguidamente el profesor se incorporó y comenzó a caminar delante de la pizarra.

-Bien. Quiero empezar el curso con una pregunta. Necesito que me digan qué cosa es la Justicia. Simplemente eso…

El profesor se cruzó de brazos y miró inquisitorialmente a otro alumno de la primera fila.

-A ver, usted, dígame qué es exactamente la justicia para usted.

-¿Justicia?-Balbuceó el estudiante- pues justicia vendría a ser, no se, supongo que el orden, las cosas públicas en orden, la sociedad ordenada-exclamó el alumno.

-No. No es eso-respondió el profesor con su ya habitual tono desabrido-A ver, quiero otra respuesta.

-Justicia es…hacer las cosas que hay que hacer, sin dañar a los demás-respondió otro alumno.

-Tampoco. No es eso-indicó el profesor-No me puedo creer que ustedes, que han decidido estudiar Derecho, no tengan la más ligera noción de lo que es la justicia.

-Justicia es hacer valer la dignidad de las personas y sus derechos como seres humanos-respondió alguien desde el fondo.

-Bien. Eso está mejor. Usted habla de dignidad y derechos. Por ahí vamos en la buena dirección-aclaró el profesor, moderando con ello el creciente desasosiego del aula.

-Y ahora, les haré una petición más. Quiero que levante la mano quien piense que yo actué correctamente expulsando a su compañero. ¿Me han entendido? Quiero que levante la mano quien piense que fui justo haciéndolo, que respeté la dignidad y los derechos de su compañero.

-Todos los alumnos permanecieron mudos y perplejos. Nadie levantó la mano.

-Perfecto-dijo el profesor, mientras bajaba de la tarima y se iba encarando con cada alumno mientras hablaba-Es cierto. No fue justo lo que hice. Pero entonces díganme ¿por qué nadie de esta sala dijo nada?. ¿Por qué nadie alzó su mano para protestar? ¿Les pido que me digan por favor para qué diablos queremos leyes, normas y reglamentos si no somos capaces de mover un solo dedo para aplicarlas y para hacer valer la justicia cuando tenemos la oportunidad y la obligación de hacerlo?

Los estudiantes, súbitamente, empezaron a comprender.

-Les doy la bienvenida al estudio del Derecho. Esta ha sido la primera lección. Y, creánme, es la más importante de todas. Nunca se queden callados ante la injusticia. Nunca más. O estudien otra cosa.

Y dicho esto, el profesor se marchó dando por concluida la clase y agradeciendo amablemente a todos los alumnos su atención y colaboración. Incluido Pablo.

Vía | Joludi Blog

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