domingo, 2 de diciembre de 2012

El accidente del Hindenburg

¿Quién no se ha sentido atraído alguna vez cuando ha visto un dirigible por el cielo? Si ya llama la atención un helicóptero, mucho más un dirigible, aunque su papel actual es para publicitar cosas y poco más.

La edad dorada de los dirigibles fue desde principios del siglo pasado hasta los años 30. Se usaban para transporte y también a nivel militar. De hecho, el régimen nazi se apropió de la imagen del Hindenburg como una muestra de la grandeza del poderío alemán. El 1 de agosto, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín, el dirigible sobrevoló el estadio olímpico momentos antes de la aparición de Adolf Hitler. 

El que nos ocupa en cuestión, el LZ 129 Hindenburg, era un dirigible alemán tipo zeppelin (uno de los varios tipos), que se incendió cuando aterrizaba en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937. El accidente ocasionó la muerte de 36 personas (alrededor de un tercio de las personas a bordo), fue ampliamente cubierto por los medios de la época y supuso el fin de los dirigibles como medio de transporte. Buceando por la red me he tropezado con el accidente que curiosamente está grabado. Si no quieres ver la introducción donde verás NY en los años 30, puedes ir directamente al minuto 2:30...Impresiona ver salir corriendo a la gente.



El accidente

El 6 de mayo de 1937, tras haber cruzado el Atlántico, el Hindenburg se acercó a la base de amarre en la Estación Aeronaval de Lakehurst (Nueva Jersey), después de esperar varias horas a que el tiempo tormentoso le permitiera las maniobras de atraque.

A las 19:25, mientras el Hindenburg ya había largado los amarres y se acercaba a la torre, se observó a popa un destello de fuego de San Telmo, que son chispas extensas e inermes de electricidad estática (había una tormenta eléctrica y el aire estaba cargado eléctricamente). Repentinamente, se prendió fuego en la parte superior de la popa, extendiéndose casi instantáneamente por todo el dirigible mientras la estructura caía lentamente sobre los pasajeros que saltaban desde una altura de 15 m y marinos que ayudaban en las maniobras. Quedó destruido por completo en menos de 40 s y su esqueleto permaneció largo tiempo en el suelo hasta que fue vendido como chatarra.


A pesar de lo impactante del desastre, de las 97 personas que había a bordo solo 35 murieron, la mayoría de ellas quemadas o aplastadas bajo la estructura. En concreto, de los 36 pasajeros y 61 personas de la tripulación, 13 y 22 personas murieron, respectivamente. Muchos de los tripulantes y pasajeros se salvaron gracias a la rotura de los depósitos de agua que cayó sobre ellos, salvándolos de las llamas.

Recientes investigaciones han sugerido que el fuego, aunque causado principalmente por el hidrógeno del dirigible, pudo haberse visto favorecido por el revestimiento del Hindenburg a base de nitrato de celulosa (pólvora) impermeabilizado y protegido con capas de óxido de hierro y polvo de aluminio (termita). Esto habría colaborado a acelerar el fuego, pudiendo alcanzar específicamente temperaturas de hasta 3.000 °C.

Tras el desastre y posterior investigación, Adolf Hitler ordenó terminar con la flota de dirigibles comerciales. El veterano LZ-127 Graf Zeppelin fue desguazado, pero el LZ-130 Graf Zeppelin II, habiéndose acabado su construcción aún a pesar del fatal accidente de su aeronave gemela (por el cual nunca llegó a realizar ningún servicio de transporte de pasajeros), fue usado brevemente antes de su retirada del servicio, como plataforma para la investigación secreta de los experimentales sistemas de radar ingleses que resultó infructífera. El desarrollo exponencial de la aviación supuso la puntilla definitiva. 

Para saber más del Hindenburg, pincha aquí. La historia de los dirigibles aquí.
Fuente: Wikipedia.

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